Tendrá que estudiar entre sus clases…

El verdadero valor de las clases de inglés

Nadie en la historia del mundo ha aprendido a usar un segundo idioma sólo a través de clases. Lo ha conseguido a través de mucho estudio y mucha aplicación en la vida real. Sí, desde luego, las clases ayudan y apoyan y son importante. Sin embargo, las clases seguramente le han supuesto menos del 20% del esfuerzo y trabajo implicado en total. Por lo tanto, no pida una clase de inglés a no ser que esté dispuesto a dedicarle horas de estudio y a buscar toda clase de oportunidades para poner en práctica fuera de la clase los conocimientos adquiridos.

El sector de la enseñanza de inglés en España

Cualquier persona con un teléfono puede montar una academia de idiomas o agencia de profesores. Lo difícil es dar calidad, de forma continua y a largo plazo.  Hay que tener en cuenta, es muy importante que el profesor/la profesora sea nativo y titulado y que ofrezca calidad año tras año.

El aprendizaje del inglés

Todos hemos visto los anuncios a bombo y platillo en los periódicos prometiendo aprender el inglés en cuatro meses o menos. Esto es imposible. Se trata de publicidad engañosa, pura y simple….

Formula mágica: 2000 horas de estudio y contacto

Para pasar de un nivel bajo de inglés a una capacidad para usar el idioma eficazmente en todas las situaciones, se necesitan dos mil horas de dedicación, entre clases, estudio personal y uso en situaciones reales. No hay atajos, salvo comprimir estas 2000 horas en menos tiempo. Por lo tanto, si quiere aprender inglés, mentalícese. Le exigirá una dedicación similar a la de obtener una licenciatura.

La eficacia del estudio personal

Una hora de dedicación personal al estudio serio de un idioma vale dos o más horas de clase. Si el alumno no está dispuesto a encontrar tiempo para el estudio, su aprendizaje va a tardar más de lo razonable.  Por eso, tendrá que estudiar entre sus clases, como decía…

Dóteme a este directivo de un buen nivel de inglés y oiga, que sea bueno y barato

Si una empresa quiere que un directivo suyo aprenda un idioma o mejore radicalmente su nivel del mismo, debe estar dispuesta a invertir en él y a pedirle que su esfuerzo vaya a la par con la inversión. Transformar a un directivo sin idiomas en uno capaz de llevar el estandarte de la compañía a cualquier rincón del mundo justifica con creces una inversión importante. Buscar gastar el mínimo posible o difuminar un presupuesto entre muchos es simple y llanamente tirar dinero.

De aprovechones y fórmulas mágicas

España está llena de personas que han iniciado repetidas veces el aprendizaje de un idioma sin rematar nunca la faena. Por un lado, esto nos conviene… nos abre un mercado permanente de clientes potenciales. Sin embargo, en el fondo nos frustra… nos convierte en predicadores del trabajo ardua en un mercado en constante búsqueda de la fórmula mágica. Lo que pocos saben es que la fórmula mágica sí existe y quien la posee es el propio alumno. Es un secreto muy sencillo: transformar en realidad el conocido refrán en castellano “a Dios rogando y con el mazo dando”.