English language teaching in Spain – an experienced teacher’s view

Escrito por profesor experimentado, que lleva años trabajando en Madrid.
Casi todos los meses hablo con personas y alumnos nuevos,
quienes son ejemplos similares:

Había que hacer 80 pruebas de nivel para los empleados de una empresa. Cinco minutos con cada uno bastaba para saber su nivel aproximado para el inicio del programa formativo. Sonia fue de las últimas y entró en la sala con cara de miedo. Tendría 28 ó 30 años.

Como en otros casos como el suyo, quise tranquilizarla con preguntas sencillas “¿de dónde eres?”, “¿cuándo terminaste tus estudios?”, etc. Sonia no fue capaz de formular respuesta. Estaba apurada. Cambié al español y con una sonrisa compasiva le dije: “Quizá convenga partir de cero, ¿no crees?”.

Ella asintió y luego le pregunté: “¿Has estudiado alguna vez inglés?” “Sí, ocho años en el colegio”. Me quedé de piedra. ¿Cómo es posible que esto ocurra? ¿Cómo es posible que haya profesores de primaria enseñando inglés sin saberlo hablar? Enseñan el idioma como el álgebra: una serie de ecuaciones gramaticales y para de contar. Luego los profesores de instituto, en su mayoría españoles amantes del inglés, intentan reparar el daño y acometer una reconstrucción, pero se enfrentan con el imperativo de atenerse a las pautas oficiales donde la demostración teórica prima sobre la capacitación práctica. Al final, los jóvenes llegan a la universidad sin saberlo hablar en absoluto. Pero no hay que preocuparse. Las universidades asignan cero importancia al tema. Es “una maría”. Todos aprueban. Y así año tras año.

El sistema público tiene a los alumnos desde los 3 hasta los 23 años. Los tiene durante 20 largos años y aún así los entregan al mercado laboral con un nivel “menos uno”, puesto que después compete a personas como yo deshacer el entuerto y enderezar la mala pronunciación, la defectuosa gramática y, en general, el odio que la gente tiene hacia mi idioma.